El debate sobre el futuro de Codelco suele presentarse en términos demasiado binarios: mantener una empresa completamente estatal o avanzar hacia su privatización. Sin embargo, existen modelos intermedios que merecen ser estudiados con mayor profundidad. Uno de ellos es Petrobras.
El sábado 15 de agosto, Señal DF, publicación de Diario Financiero, abordó precisamente esta discusión en el artículo “Petrobras: apertura en bolsa, venta de activos y las lecciones para Codelco”, escrito por María Jesús Doberti. El caso brasileño resulta particularmente interesante porque demuestra que incorporar capital privado no significa necesariamente que el Estado pierda el control de una empresa estratégica.
Petrobras lleva décadas cotizando en Brasil y desde el año 2000 sus ADR se negocian también en la Bolsa de Nueva York. La compañía funciona bajo un esquema de propiedad mixta, pero el Estado brasileño conserva el control mediante la mayoría de las acciones ordinarias con derecho a voto.
Esa distinción es fundamental para analizar seriamente qué podría hacerse con Codelco.
CAPITAL PRIVADO NO EQUIVALE NECESARIAMENTE A PRIVATIZACIÓN
Una eventual apertura de una participación minoritaria de Codelco al mercado de capitales no debería confundirse automáticamente con la privatización de la compañía.
Existen distintas estructuras mediante las cuales una empresa estatal puede incorporar accionistas privados manteniendo el Estado el control. Petrobras constituye un ejemplo relevante, aunque no necesariamente un modelo que Chile deba copiar literalmente.
Una apertura minoritaria podría permitir a Codelco acceder a nuevas fuentes de financiamiento, reducir parcialmente su dependencia del endeudamiento y someterse a estándares adicionales de transparencia, gobierno corporativo y disciplina financiera.
Esto adquiere especial importancia considerando las enormes inversiones que requiere actualmente la minería: renovación de yacimientos, proyectos estructurales, automatización, digitalización, descarbonización, gestión hídrica y adaptación a exigencias ambientales cada vez mayores.
Sin embargo, abrir el capital no resuelve por sí solo los problemas de una empresa.
LA OTRA MITAD DE LA HISTORIA DE PETROBRAS
Uno de los aspectos más interesantes del caso brasileño es que la transformación de Petrobras no dependió únicamente de cotizar en bolsa.
La empresa también llevó adelante un enorme proceso de desinversión y reorganización de activos. Según los antecedentes recogidos por Señal DF, Petrobras llegó a registrar una deuda neta superior a US$100.000 millones en 2015. Posteriormente desarrolló un amplio programa de venta de activos y salida de negocios considerados no estratégicos.
Entre otras operaciones, vendió activos en Argentina y Chile y participaciones relevantes en infraestructura de transporte de gas en Brasil.
El efecto sobre su estructura financiera fue considerable. De acuerdo con las cifras reproducidas por Señal DF, la deuda neta pasó de US$100.400 millones en 2015 a US$60.600 millones en 2025. La relación deuda neta/EBITDA, que alcanzaba 5,11 veces en 2015, se situó en 1,42 veces en 2025.
Por lo tanto, sería incorrecto concluir que Petrobras mejoró simplemente porque comenzó a cotizar en Nueva York. Su evolución responde a una combinación mucho más compleja de acceso al mercado de capitales, venta de activos, reducción del endeudamiento, reorganización empresarial y cambios en su gestión.
Y tampoco debe olvidarse una advertencia fundamental: ser una empresa cotizada no inmunizó a Petrobras frente a problemas de corrupción, interferencia política o decisiones empresariales cuestionables. El caso Lava Jato constituye el recordatorio más evidente.
La bolsa aumenta las obligaciones de información y escrutinio, pero no sustituye un buen gobierno corporativo.
¿QUÉ PUEDE APRENDER CODELCO?
A mi juicio, Chile debería estudiar seriamente la posibilidad de incorporar capital privado minoritario a Codelco, siempre que el Estado mantenga inequívocamente su control.
Pero antes de discutir un porcentaje —5%, 10% o cualquier otra cifra— deberíamos preguntarnos qué problema queremos resolver.
Si el objetivo es únicamente recaudar recursos, la discusión será insuficiente. Si, en cambio, una apertura busca fortalecer la estructura financiera de Codelco, elevar sus estándares de gobierno corporativo, ampliar sus alternativas de financiamiento y establecer una mayor disciplina en la evaluación de inversiones, entonces estamos frente a una conversación mucho más interesante.
También debemos considerar la realidad internacional de la minería moderna. Aunque Codelco pertenece al Estado de Chile, opera dentro de cadenas de suministro, ingeniería, tecnología, servicios y contratación profundamente globalizadas. Trabaja con proveedores, contratistas, socios tecnológicos e instituciones financieras provenientes de múltiples países.
Por ello, una eventual apertura de capital tendría implicancias que van bastante más allá de vender un porcentaje de acciones.
Requeriría definir con enorme precisión los derechos de los accionistas minoritarios, las reglas de gobierno corporativo, la composición y autonomía del directorio, los mecanismos para limitar interferencias políticas, las obligaciones de información al mercado y, especialmente, las materias en las cuales el Estado conservaría facultades decisivas.
EL VERDADERO DESAFÍO ES EL GOBIERNO CORPORATIVO
El punto central, entonces, no debería ser simplemente si Codelco tiene o no accionistas privados.
La pregunta realmente importante es cómo construir una estructura capaz de compatibilizar tres objetivos: preservar el carácter estratégico de Codelco para Chile, asegurar su competitividad empresarial y garantizar una administración profesional con estándares internacionales.
Petrobras demuestra que la propiedad estatal y la presencia de capital privado pueden coexistir. Pero también demuestra que cotizar en bolsa no elimina los riesgos derivados de una mala gobernanza.
Por eso no creo que Chile deba importar mecánicamente el modelo brasileño.
Debe estudiarlo.
Una apertura minoritaria podría ser beneficiosa para Codelco si forma parte de una reforma más profunda de su estructura financiera y gobierno corporativo. Incluso podría generar una señal poderosa: una empresa controlada por el Estado chileno, pero sometida simultáneamente al escrutinio de inversionistas institucionales, reguladores, analistas y mercados internacionales.
Eso exige, sin embargo, mucho más que decidir colocar un porcentaje de la compañía en bolsa.
Exige definir qué Codelco queremos para las próximas décadas.
Chile posee una de las empresas cupríferas más importantes del mundo. En un escenario donde el cobre adquiere una relevancia creciente para la electrificación, las redes eléctricas, las energías renovables y la transformación tecnológica global, fortalecer a Codelco debería ser una política estratégica de largo plazo.
La experiencia de Petrobras merece ser observada precisamente por eso: no porque entregue una receta que Chile deba copiar, sino porque demuestra que entre una empresa completamente cerrada al capital privado y una privatización total existe un amplio espacio de alternativas.
La discusión que vale la pena tener es cómo aprovecharlas sin que Chile pierda el control de uno de sus principales activos estratégicos.
Comentario a partir del artículo “Petrobras: apertura en bolsa, venta de activos y las lecciones para Codelco”, de María Jesús Doberti, publicado en Señal DF, Diario Financiero, sábado 15 de agosto de 2026.


